Tras el sugerente título “SI LO
VIVES, LO COMPARTES. CÓMO SE COMUNICAN LOS JÓVENES EN UN MUNDO DIGITAL” del
libro de la Fundación Telefónica, se recoge amplia información sobre la necesidad que tienen los/as jóvenes en esta era digital de contar sus experiencias vividas, ideas, opiniones... de cómo buscan información, cómo publican fotografías, vídeos... cuáles son sus comportamientos y actitudes...
Además de abordar y analizar estos
temas, se realiza un análisis reflexivo presentando los resultados obtenidos de las entrevistas realizadas a dichos jóvenes. Se dice que la mayoría son conscientes de las ventajas y desventajas de
la comunicación social digital. Entre
dichas ventajas podemos destacar: la ampliación del abanico de socialización,
la participación, la configuración de
privacidad (aunque, a mi parecer, los/as adolescentes e incluso algunos adultos
no somos conscientes de los peligros reales de las redes sociales y publicamos
de manera pública todo tipo de información), fuente de entretenimiento… Por su
parte, entre las desventajas podemos encontrar: inversión (para algunas
personas pérdida) de tiempo, pérdida de privacidad, desconfianza, inseguridad,
falsos perfiles…

Sin embargo y considero que en contraposición a estos resultados, algunos/as de ellos/as afirman que “si no enseñas lo que vives, no lo estás viviendo” Entonces, ahora yo me pregunto: ¿Realmente son conscientes de la peligrosidad de las redes sociales? ¿Con qué fin publican la información? ¿Para mostrar una “falsa realidad”? ¿Para sentirse los/as protagonistas? ¿Porque simplemente quieren compartir imágenes y vídeos? Son preguntas que algunos/as de los propios/as usuarios/as no sabrían ni responder.
De ahí, la necesidad e importancia de llevar a cabo una adecuada educación y formación permanente en competencias digitales y en formar auténticos/as ciudadanos/as responsables de redes, porque nuestro porvenir lo tenemos en nuestras manos.
Llegados a este punto, ¿Hasta qué punto merece la pena tener una red
social? Considero que las redes sociales nos permiten alcanzar horizontes
nuevos siempre y cuando tengamos en cuenta la importancia de gestionar la
privacidad y seguridad personal para evitar posibles peligros, y utilicemos de
manera adecuada todas las herramientas que nos ofrecen y así aprovechar todo el
potencial de las nuevas tecnologías y adquirir competencias digitales. Es
decir, tal y como recoge el documento: debemos tener “mayor control en el uso y
una participación activa, crítica, responsable y solidaria en las redes de la
futura ciudadanía digital, tanto online como en la vida real”.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: GARCÍA, Mª.C. y FERNÁNDEZ, C. y DEL HOYO, M. y J.M, MONFERRER. y DEL OLMO, J. (2016). "Si lo vives, lo compartes. Cómo se comunican los jóvenes en el mundo digital". Fundación Telefónica. Barcelona: Ariel.
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